El maestro Samael Aun Weor pone al Movimiento Gnóstico en pie para exigir que se hable con franqueza sobre el fenómeno ovni. Los platillos voladores existen, están registrados por radar y sus tripulantes no se dejan capturar por la misma razón que un explorador huye de los caníbales.
El Visitante Jupiteriano
El maestro relata el caso del científico brasileño Kraspedón, contactado por un navegante de Júpiter. Meses después, el visitante apareció en su casa con una Biblia y demostró conocer las raíces del griego, hebreo y arameo. Advirtió que las explosiones atómicas están alterando la capa superior de la atmósfera y que si continúan, veremos el sol negro como silicio y la luna roja como sangre.
Platillos Voladores y Hombrecillos Verdes
El maestro recoge noticias como la de Lima, Perú, donde un estudiante vio un ser verdoso de noventa centímetros deslizarse por una azotea junto a su nave. Explica que la ciencia ficción ha propagado falsedades perjudiciales, calumniando a los visitantes con las perversidades propias del odio terrícola. Si ellos quisieran esclavizarnos o destruirnos ya lo habrían hecho, pues mucho antes de que conociéramos las matemáticas ellos ya navegaban el espacio.
La Respuesta Gnóstica
El Movimiento Gnóstico propone establecer señales amistosas —círculos con un punto dorado en el centro, símbolo de la Divinidad en la religión marciana— para el contacto con los hermanos del cosmos. La verdadera conquista del espacio no se logra con cohetes ni con armas, sino disolviendo el yo y preparándonos espiritualmente.